La regularización de la situación interna del Partido Justicialista sigue tan engorrosa como el año pasado, ya que la intención de normalizar el partido a través de un Congreso partidario y la convocatoria a elecciones, choca con las objeciones de distintos sectores.
Ahora, uno de los grupos más fuertes del movimiento, los intendentes peronistas, unieron criterio con el diputado nacional Dalmacio Mera, y coincidieron en reclamar que se aplace la reunión del máximo órgano partidario, al observar que no se consensuaron debidamente los puntos a tratar en el Congreso.
El disconformismo nace por los débiles cimientos que sustentan la conducción de Daniel Barros, quien asumió la presidencia del partido luego de que un fallo judicial anulara la intervención que encabezó el tucumano Jerónimo Vargas Aignasse, quien a su vez ya había convocado a internas.
Como Penélope esperando a Ulises, el peronismo teje durante el día y desteje por la noche, lo que lleva a la fuerza a encontrarse siempre en el mismo punto.
El reclamo de Mera y los intendentes supone una fuerte traba, ya que si se accede a su pedido el Congreso se frustrará una vez más, y si no se atiende el reclamo se descuenta la ausencia de ambos sectores en el cónclave, lo que impedirá una real normalización del partido.
En septiembre del año pasado ya se realizó un Congreso del PJ, pero todavía se discute si tenía quórum legal y en consecuencia su validez está bajo sospecha. Como de aquella reunión surió la actual conducción, las decisiones de la actual dirigencia partidaria también son cuestionadas, y por ende se trata de una historia de nunca acabar, como el cuento de la buena pipa.
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